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Drones para vigilar la selva

Miércoles, 24 Diciembre 2014 00:00

Hasta hace poco cuando se hablaba de drones el imaginario colectivo lo asociaba con las maquinas de guerra con que Estados Unidos ha podido llevar a cabo agresiones nunca antes imaginadas. Luego surgieron los drones “domésticos” que han comenzado a aparecer en las ciudades maniobrados por ciudadanos que solo buscan grabar imágenes aéreas.

 

Ahora, los indígenas de Perú inicialmente, y luego de Panamá serán capacitados en el uso de drones. De esta manera, serán las propias comunidades que seguirán vigilando para proteger el medio ambiente donde viven, pero ahora con la ayuda de alta tecnología.

 

Dejo con ustedes un interesante video y una nota encontrada en veoverde.com al respecto:

 

Indígenas de Perú y Panamá vigilarán sus selvas con drones

por FRANCISCA CODOCEO

10 DICIEMBRE 2014

 

El objetivo de estas máquinas es recopilar evidencia que sirva para disminuir la contaminación y deforestación de las selvas nativas de ambos países.

 

En el marco de la vigésima Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP20) que por estos días se realiza en Lima, el coordinador del programa de conservación de bosques del gobierno peruano, Gustavo Suárez, anunció que el promedio histórico de deforestación en dicho país entre los años 2000 y 2013 fue de 113 mil hectáreas por año; nivel que está siendo superado en la actualidad.

 

Ante tal escenario, la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana(Aidesep), ha desarrollado la idea de que los mismos integrantes de los pueblos originarios de las selvas peruanas fiscalicen el cumplimiento de las normas que limitan a las empresas con el fin de preservar los recursos de sus territorios ancestrales.

 

En un principio, la tecnología llegó a la selva con el GPS, con lo que varios pueblos indígenas de Perú pudieron ubicar su territorio. Hoy, los drones podrán servir para la vigilancia de éstos mismos. Luego de las primeras pruebas, Aidesep busca enseñar a los nativos a fabricar sus propios drones y que al menos haya uno en cada una de sus 65 federaciones regionales.

 

Las máquinas tienen un valor de US$ 12 mil, un radio de acción de 16 km y pueden alcanzar una velocidad de vuelo de hasta 60 km/hr., llevando consigo una cámara Go-Pro y otra fotográfica.

 

Primer vuelo de drones evidencia derrame de petróleo

 

La primera experiencia con drones la llevó a cabo la comunidad nativa Kukama-Kukamiria en Pacaya Samira, la mayor reserva nacional de Perú, donde se identificaron derrames petroleros en un oleoducto perteneciente a la empresa argentina Pluspetrol Norte. Gracias al seguimiento del drone, se pudo determinar que el derrame alcanzó el río Marañón, que en su encuentro con el Ucayali forma el Amazonas. Las imágenes captadas fueron expuestas en la COP20.

 

La especialista forestal de Aidesep, Wendy Pineda, declaró a Efe:

"Nunca habíamos podido comprobarlo pero, con los drones, demostramos que las áreas naturales no están tan protegidas como se afirma y sus fotos sirven para cualquier tipo de justicia ambiental, ya que muestran los incumplimientos y violaciones de las normativas".

 

Copiando las buenas ideas

 

En la actividad gestionada por Aidesep en colaboración con la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques, también participaron representantes del pueblo Emberá de Panamá, quienes buscan replicar la experiencia según las necesidades de su territorio. Una de ellas es que los drones ayuden a determinar el área de bosque de cada comunidad y el potencial en la captura de carbono.

 

De igual forma, la Federación Nativa del Río Madre de Dios (Fenamad) de Perú, está interesada en utilizar los drones para recolectar evidencias de pueblos indígenas en aislamiento voluntario, lo que permitiría intervenir sin que ningún "extraño" entre en sus territorios.

 

Fuente: Veoverde.com

Publicado en Ciencia y Tecnología

Ecoaldeas: Ser parte de la naturaleza

Miércoles, 22 Julio 2015 00:00

Un anhelo bastante común en la actualidad es “trabajaré para el sistema algunos años, juntaré algo de plata y me iré a vivir al campo”, ya que las ciudades están asociadas con estrés, contaminación y la mayoría de los puntos negativos de nuestra sociedad. Comparto con ustedes esta entrevista, escrita por mí y publicada originalmente en Revista Somos, que justamente habla de una posibilidad de vida sustentable, sin la necesidad de hacer un “eco-gueto”.

 

Ecoaldeas: Ser parte de la naturaleza

Publicado originalmente en la edición impresa de Revista Somos de Diciembre de 2013. Reproducido aquí con autorización de la editora. Enlace al artículo original.

 

“Si nosotros pudimos hacerlo, cualquiera puede”. Es la invitación que nos hace Gustavo Lerner, uno de los fundadores del Ecocentro Eluwn, quien hace diez años dejó la vida en la ciudad para experimentar una existencia más integrada a la naturaleza en una ecoaldea, donde se replantea la convivencia con la naturaleza y con los seres humanos, aportando en la construcción de un mundo diferente.

Texto y fotografías: J. Cristóbal Juffe V.

 

Nuestra sociedad se ha enfocado durante varios siglos a superar las limitaciones que nos impone la naturaleza y, de esa forma, hemos logrado increíbles avances científicos y tecnológicos que, indudablemente, han mejorado nuestra calidad de vida. Pero hace ya bastante tiempo que esta “lucha contra la naturaleza” se nos ha ido de las manos, provocando los desastres ambientales globales que -a estas alturas- ni el más incrédulo puede negar.

 

Desde esta necesidad de restablecer el equilibrio, desde la necesidad de vivir con la naturaleza, integrados a ella y no contra ella, surgen propuestas como las ecoaldeas. Estos “experimentos vivos”, como los llama Gustavo Lerner, implican varios desafíos: sociales, ecológicos y espirituales, ya que buscan de forma creativa una nueva forma de resolver las dificultades propias de la convivencia.

Gustavo Lerner, uno de los fundadores de Ecocentro Eluwn

Gustavo Lerner, uno de los fundadores de Ecocentro Eluwn

 

 

Socializar en armonía

 

El desafío social más grande para una convivencia sustentable es la incorporación de un sistema de decisiones y de resolución de conflictos basado en la confianza y en la horizontalidad, es decir, el respeto de todas las opiniones, guiados por el reconocimiento de un sentido común. No se trata de una simple democracia en la que se hace lo que dice la mayoría; el mayor reto se encuentra en buscar la solución óptima con la que todos estén realmente de acuerdo.

 

En esta construcción de un mundo diferente es muy delgada la línea entre dos modelos diametralmente opuestos: Una comunidad como un gueto elitista de personas que quieren alejarse del mundo, versus una ecoaldea, que busca ser un foco de cambio para su entorno y que, por lo tanto, requiere integrarse a la comunidad en la que está establecida.

 

Tal como lo señala Gustavo, “los mejores diseños, las tecnologías verdes, e incluso las mejores ideas quedan ridículamente inválidas cuando la hostilidad se impone entre las personas. Si no somos capaces de abordar y resolver los aspectos sociales y de convivencia, no podemos albergar esperanza alguna de lograr construir un futuro promisorio”.

 

Equilibrio ambiental

 

Para muchos, la visión de una ecoaldea tiene que ver con la reducción de nuestros impactos ambientales, pero claramente esto ya no es suficiente. Como sociedad hemos llegado a un punto de devastación ambiental en que ya no basta con disminuir nuestra huella, sino que es necesaria la restauración de los ecosistemas que hemos destruido.

 

Este es el principal desafío para los asentamientos que buscan ser sustentables ambientalmente: no solo una utilización de recursos que vaya acorde a los ritmos de asimilación y renovación del entorno natural, sino la posibilidad de restablecer el equilibrio dañado.

Voluntarios trabajando en el huerto de Eluwn.

Voluntarios trabajando en el huerto de Eluwn.

 

Búsqueda espiritual

 

Gustavo describe que desde afuera es muy fácil confundir a una ecoaldea con una secta religiosa, pero hay un elemento esencial que marca una diametral diferencia: la libre determinación.

 

Una ecoaldea, para ser un asentamiento realmente sustentable, requiere que sus miembros sean conscientes y responsables de sus propios actos, motivo por el cual en ningún caso se puede seguir ciegamente a un líder. La espiritualidad, en este caso, es reconocida como un sentido profundo de vida que es compartido y constantemente reconstruido entre todos los miembros de una comunidad, y no es impuesto como un dogma por parte de un grupo de “elegidos”.

 

Vivir diferente

 

Para saber cómo se vive en una ecoaldea, conversamos con Gustavo Lerner, miembro fundador del Ecocentro Eluwn, donde lleva casi diez años de experiencia cotidiana:

 

- Desde tu historia y tus vivencias, ¿cuáles son los elementos mínimos que una comunidad intencional debe tener para denominarse ecoaldea?

 

– Para mí es, fundamentalmente, un sueño de un colectivo convencido de ser un experimento vivo, parte de un experimento vivo más grande aún, que aporta a la construcción de un mundo diferente, con respeto por todos los seres vivos.

 

Lógicamente, requisito mínimo para sentirse ecoaldea es contar con un grupo de personas que funcione como grupo; es decir, toda ecoaldea debe ser una comunidad. Este grupo precisa tener una fuerte intención ecológica, aportando al beneficio ecológico del sector o la región en que se emplace.

 

También es básico asumir la importancia de lo sutil, de lo intangible en el grupo y en todas las áreas de nuestras vidas. La dimensión espiritual, que probablemente no tenga nada que ver con algún tipo de religiosidad sino con asumir simplemente que mucho de lo que es en verdad importante es invisible a nuestros ojos y a nuestro tacto, es el espíritu con el que hacemos aquello que decidimos hacer. Ser portavoces de una visión global de paz, con una visión integral del ser y holística del mundo.

 

- Una de las críticas que se le hace a las ecoaldeas y otros tipos de asentamientos sustentables es que finalmente pasan a ser guetos cerrados, comparables con un condominio del barrio alto, que han decidido aislarse del mundo. ¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Cómo ha enfrentado Eluwn la integración con la comunidad que lo rodea?

 

– ¡Ja! Y bueno… ¡nuestro barrio es cerrado y vivimos en lo más alto de la loma! ¡Quizás haya algo de cierto en ello! No, fuera de broma, quizás esto tenga algo de cierto en relación a algunos proyectos. Hay de todo.

 

Para empezar, es imposible encarar un proyecto de ecoaldea serio sin establecer criterios de integración de miembros y eso, indefectiblemente, dejará de lado a algunas personas. No es realista pensar que un grupo puede acoger en su seno a cualquier persona ni a todos… Empezando por la carga ecológica sobre un terreno, pero también por el hecho de la integración al grupo. Es un imposible y no vale la pena siquiera intentarlo.

 

Sobre aislarnos del mundo, en realidad nunca lo hemos deseado, no está dentro de nuestros objetivos ni visión de mundo y, como somos bastante sociables, hemos intentado construir puentes con la gente y la sociedad que nos rodea.

 

No fue sencillo el acercamiento, por ser diferentes a lo acostumbrado en el sitio donde nos establecimos, pero a través de actividades que gestionamos nosotros mismos, fondos concursables pensados y ejecutados por el bien común y, por supuesto, una camada de jóvenes locales con una mentalidad mucho más abierta que la vieja guardia, las relaciones se van acercando, existe mayor confianza y todos entendemos que somos parte del mismo tejido social. Nos necesitamos unos a otros y podemos enriquecernos mutuamente.

 

- Para ser parte de los miembros estables de una ecoaldea en general hay que tener los recursos económicos para comprar parte del terreno. ¿Qué alternativas existen para las personas que no tienen esa cantidad de dinero? ¿Cómo ves tú el tema de la equidad social en el acceso a esta forma de vida?

 

– Es cierto que no todos pueden participar de un proyecto de ecoaldea, y también es muy cierto que es necesario contar con un terreno. Mi recomendación es que sea propio y comprado por el grupo, o sea, hay que tener unos pesos para hacerlo.

 

Pero ese dinero, si se reúne entre varios, es bastante menor al que se puede necesitar para tener una casa o alquilar, quizás, en ciudades como Santiago; por lo tanto, el punto es muy relativo y tiene más que ver con la decisión de jugársela e invertir en la compra de un terreno junto a un grupo en lugar de comprarte un auto, una moto o un departamento. Los grupos que no cuentan con dinero pueden postular e intentar conseguir terrenos fiscales en comodato… Pero esto suele ser más engorroso.

 

En Eluwn decidimos que deseamos que el dinero no sea el principal obstáculo para participar y, por ello, fijamos una base de participación que consideramos pagable por una gran mayoría de las personas de clase media de nuestra sociedad. Esta decisión fijó de algún modo el tipo de personas que se sumarían al grupo, en general personas comunes sin un pasar económico asegurado.

 

Por supuesto, esta misma determinación nos plantea una problemática: la gran mayoría de quienes conformamos el grupo base debemos destinar buena parte de nuestro tiempo a conseguir recursos económicos para el día a día.

 

Las personas que no tienen el dinero reunido pueden intentar sumarse a ecoaldeas que ya estén en funcionamiento, con el terreno comprado y pagado, y buscar ser admitidos e ir pagando en un plazo largo… Seguramente todo es factible. Será mucho más sencillo si se cuenta con habilidades y conocimientos que puedan ser útiles al grupo y al proyecto… Todo es energía, y no sólo el dinero es necesario para participar en una ecoaldea.

 

Finalmente, es preciso entender que el dinero es necesario para establecer una ecoaldea, y también para sostenerla. Para los grupos es un buen desafío fomentar y establecer emprendimientos internos, tanto individuales como colectivos, que sean viables económicamente.

Grupo que realizó el taller “Iniciando una Vida en Comunidad”, dictado por la escuela del Mándala en Elwun, en noviembre de este año.

Grupo que realizó el taller “Iniciando una Vida en Comunidad”, dictado por la escuela del Mándala en Elwun, en noviembre de este año.

 

El futuro

 

- ¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrenta Eluwn en la actualidad?

 

– Eluwn es un proyecto que siempre enfrenta desafíos varios. Es parte de ser un experimento. El desarrollo grupal siempre presenta desafíos.

 

Nuestro grupo ha crecido y continúa creciendo; de a poco se va afianzando, pero aún está en formación. Algunos integrantes se sumaron hace relativamente poco, y otros han cumplido un ciclo y acaban de decidir bajarse del proyecto. Es algo normal dentro del proceso grupal.

 

Estamos intentando establecer una estructura que permita sumarse y participar sin necesidad de comprometer una participación plena en el proyecto.

 

También es muy importante para nosotros seducir e invitar a sumarse a nuevos miembros, preferentemente en un rango etario joven, que tengan deseos de vivir en el terreno. Nuestro grupo, por sus características, está formado por personas que tienen lazos muy fuertes con la ciudad, tienen hijos en edad escolar, trabajos, etc.

 

En Eluwn hay mucho trabajo lindo por hacer, y nuestro grupo necesita nutrirse con gente algo más joven.

 

- Si en el pasado intentos como estos han aparecido y desaparecido, ¿cuáles son los elementos con que se cuenta actualmente (si es que los hay) que podrían hacer la diferencia con las experiencias del pasado?

 

– Me gusta mucho un aforismo de Rabindranath Tagore que dice: “Yo llevo en mi mundo en flor los mundos todos que fracasaron.” Cada vez hay más locos en el mundo, cada vez estamos todos más de acuerdo en que no nos gusta el modo en que vivimos los humanos y nos atrevemos a soñar modificarlo.

 

¿Aprenderemos a sortear dificultades que se presentaron en el pasado? Seguro que sí. Y también estoy convencido que se presentarán nuevas y será necesario que las abordemos o que luego lleguen otros a resolver los inconvenientes que no hayamos podido solucionar nosotros.

 

No debemos pensar ni creer sólo en la importancia de los resultados sino estar muy atentos a los procesos. Mientras nos aventuramos a vivir las experiencias, vamos aprendiendo mucho, de manera muy veloz. En Chile prácticamente no existe una cultura de vida comunitaria. Tenemos mucho que aprender aún. Eso quedará para las generaciones futuras, además de ser parte de nuestras aventuras personales.

 

Los avances en psicología y algunas terapias alternativas constituyen herramientas muy poderosas para comprender los procesos grupales y los personales. La visión holística y global del mundo es hoy muy diferente a lo que ha sido alguna vez en el planeta; por tanto, existe ya un inconsciente colectivo que presenta un mejor panorama para los emprendimientos de ecoaldeas.

 

El contar con medios de comunicación instantáneos, como internet, permite compartir información, formar redes de apoyo, ayudarse, complementarse y encontrar soluciones a problemas de cualquier carácter, de manera mucho más veloz y eficaz. Y nos permiten cumplir con uno de nuestros objetivos primordiales, el de compartir con otras personas nuestras motivaciones y aprendizajes; fomentar la inspiración a buscar, a crear formas de establecer nuevos modelos sociales fundamentados en el amor y el respeto, en decisiones consensuadas, en asumir responsabilidades individuales y colectivas de manera compartida.

 

Hoy buena parte del mundo se muestra mucho más abierta a aceptar y compartir las visiones de los locos ecoaldeanos que no encontramos satisfacción a nuestras ambiciones de vida en el establishment. Quizás nosotros mismos seamos, en realidad, parte de la sociedad establecida que va cambiando lentamente y sin darse cuenta de que ya lo ha hecho.

 

Vista de un sector de Eluwn, donde se aprecia cómo los asentamientos humanos se integran al entorno.

Vista de un sector de Eluwn, donde se aprecia cómo los asentamientos humanos se integran al entorno.

 

Hacerlo

 

Si uno analiza a Eluwn en profundidad, seguramente encontrará muchos puntos mejorables, tanto desde la sustentabilidad ambiental como social; sin embargo, al recorrer esta ecoaldea y al terminar la grata conversación con Gustavo, creo que es esa misma “imperfección” la que abre las posibilidades de encantar el proceso, el de conocer a alguien “como uno” que, junto a un grupo, emprendió un sueño, aprendiendo en el camino, y en el cual, con mucho humor, se pone como ejemplo: “Si yo puedo hacerlo, quiere decir que cualquiera puede hacerlo; solo hay que dar el paso”.

 

Recuadro: Darse mutuamente

 

Del mapudungun “darse mutuamente”, Eluwn tiene casi 10 años de existencia y es una ecoaldea que se define como proyecto abierto de conexión profunda con la naturaleza, con uno mismo y con las demás personas para explorar formas de relación e interacción con otros seres vivos, compartiendo sus experiencias y formando un comunidad.

 

Ubicado a 110 kilómetros de Santiago, en la provincia de Melipilla, y como ecoaldea viva, Eluwn siempre está recibiendo voluntarios que quieran trabajar a cambio de alojamiento y comida, y está dispuesta a incorporar nuevos miembros, siempre y cuando estos compartan la visión, la misión y el sentido de vida que el proyecto representa.

 

Más información: http://www.eluwn.cl/

 

Recuadro 2: Turistear mundos posibles

 

Si la idea de vivir algún día en una ecoaldea te seduce, nada mejor que probar durante las vacaciones un poco de trabajo voluntario para impregnarse de la experiencia de vivir en comunidad y de una existencia integrada a la naturaleza.

 

Muchas ecoaldeas ofrecen alojamiento y comida a cambio de trabajo voluntario. Sin embargo, no es asunto de llegar e ir; en general, es necesario ponerse de acuerdo sobre los periodos y condiciones del voluntariado. Asimismo, varias de estas ecoaldeas ofrecen cursos o talleres de verano sobre diversas técnicas para una vida sustentable a precios más que razonables.

 

Estos son algunos enlaces donde podrás encontrar información al respecto:

 

*Sitio oficial de la Red de Ecoaldeas Eco Chile: www.ecochile.org

 

*Base de datos de la Red Global de Ecoaldeas (GEN): http://db.ecovillage.org/

 

*Página de Facebook con mucha información sobre ecoaldeas a lo largo de toda América, incluyendo propuestas de recorridos. Incluye además muchas en Chile. (Mirar las fotos de la página): http://www.facebook.com/mapadeecoaldeas.abyayala

 

Publicado en Agronomía :: Arica

Sí, hay más desastres naturales

Viernes, 02 Noviembre 2012 12:46

No es por cooperar con la paranoia del 2012, pero parece que los datos lo confirman...

Habitualmente discuto con las personas que dicen "Ahora hay más desastres naturales", "La tierra se está revelando", porque en realidad a mi me parece que ahora, más que nunca antes en la historia de la humanidad, tenemos la capacidad de estar informados sobre cada huracán, inundación, terremoto o erupción volcánica que ocurre en cualquier parte del planeta.

Este año se cumplen 40 años desde que se realizó la Conferencia por el Medio Ambiente en Estocolmo, donde todos los países de la ONU llegaron a una conclusión: El nivel de producción, consumo y contaminación producida por la forma de vida que tenían era insostenible. Si no lo detenían en ese momento, habrían consecuencias catastróficas para el medio ambiente, humanos incluidos, obviamente.

Documental: El lugar que llamamos hogar

Viernes, 28 Agosto 2015 00:40

¿Cuál es mi hogar? Todos los seres vivos tienen un hábitat, pero solo aquellos que han dejado de ser nómades, como los humanos, tienen un lugar al que puedan llamar hogar. Para algunos su hogar será su habitación, para otros, su casa, su departamento, su barrio. Quizás me siento identificado con mi comuna, con mi ciudad, con el lugar donde habita gente que se parece a mi o que habla como yo.

Publicado en Cine y Videos

Cuándo leí el artículo de Cristobal Juffe acerca de la tecnología casera para salvar el mundo sólo me dieron ganas de replicar el artículo con un nuevo invento casero que en otras latitudes están cambiando la forma de vivir y se me ocurrió que podríamos hacer una seguidilla de artículos sobre inventos que justamente apunten a cambiar el mundo, inventos casero, no grandes tecnologías, inventos de personas simple, gente como tú o como yo, que en algún momento del día tuvieron la inspiración y se dieron cuenta que con unas pocas cosas que encontramos en cualquier lugar podemos cambiar el mundo...

Tecnología casera para cambiar el mundo

Domingo, 22 Enero 2012 13:00

Estamos acostumbrados a creer que la tecnología venga de algún país lejano, a un gran precio y con una gigantesca huella ecológica de por medio. Pero la tecnología está en todas partes, desde nuestra receta para hacer pan hasta la forma que reutilizamos nuestros desechos.

Publicado en Ciencia y Tecnología

¡Produzcamos electricidad!

Jueves, 12 Enero 2012 12:40

Por fin se ha tomado una medida inteligente para las necesidades energéticas del País. En la cámara de Diputados se aprobó la ley de "Net Metering" que aun debe pasar por el senado, pero que básicamente impulsa a la generación de energías no convencionales a nivel casero o de pequeña empresa.

Publicado en U. de Tarapacá (UTA)

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