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Tu Cerebro Optimista

Lunes, 31 Agosto 2015 10:02

Todo nuestro universo mental, nuestras emociones, nuestros pensamientos, nuestros sueños, absolutamente todo lo que nos hace humanos se alumbra bajo nuestro cráneo.

Publicado en Psicología :: Arica

Cuento: La camisa del hombre feliz

Martes, 01 Diciembre 2015 00:00

En los últimos años, sobretodo gracias a la psicología positiva, la definición de felicidad se ha modificado, reconociendo la felicidad más allá de la sensación subjetiva de bienestar. Claramente, la felicidad como objetivo de vida y de desarrollo es y será un tema de larga discusión.

Un cuento sobre la felicidad.

La camisa del hombre feliz

por María Teresa Andruetto

La historia que voy a contarles sucedió hace muchísimos años en el corazón de Siam.

Siam es la tierra donde viven los tai.

Una tierra de arrozales atravesada por las aguas barrosas del Menam.

Hace muchísimos años, el Rey de los tai se llamaba Ananda.

Ananda tenía una hija. La princesa Nan.

Y Nan estaba enferma. Languidecía.

Ananda, que era un rey poderoso y amaba a su hija, consultó a los sabios del reino.

Y los sabios más sabios del reino dijeron que la princesa Languidecía de aburrimiento.

-¿Qué la puede curar? -preguntó el Rey con la voz en un temblor.

- Par sanar -contestaron los sabios-, deberá ponerse la camisa de un hombre feliz.

- ¡Qué remedio tan sencillo! -suspiró aliviado el Rey.

Y ordenó a su asistente que fuera a buscar al primer hombre feliz que encontrara, para pedirle la camisa.

El asistente salió a buscar.

Recorrió uno a uno los enormes salones del palacio.

Habitaciones tapizadas de esteras.

Adornadas con paños de seda colorida.

Aromosas a sándalo.

Y regresó sorprendido adonde estaba el Rey.

-Señor mío - le dijo-, he recorrido los salones de todo el palacio y no he encontrado hombre alguno que fuera feliz.

El rey, más sorprendido aún, mandó a llamas a todos sus servidores y les ordenó que recorrieran el reino de parte a parte.

De Norte a Sur.

De Este a Oeste.

Hasta encontrar a un hombre que fuera feliz y pedirle la camisa.

Los servidores recorrieron reino de parte a parte.

Buscaron entre los tai más honorables.

Pero no había entre los tai más honorables, hombres felices.

Buscaron entre los escribas, cultos y sensibles.

Pero no había entre los escribas, hombres felices.

Entonces buscaron entre los trabajadores de seda.

Entre los trenzadores de bambú.

Entre los sembradores de adormideras.

Entre los fabricantes de barcazas.

Entre los pescadores de ostras.

Entre los campesinos sencillos.

Pero entre todos ellos no había un solo hombre que fuera feliz.

Hasta que llegaron al último pantano del reino y le preguntaron al más pobre de los arroceros:

-En nombre del Rey y Nuestro Señor, dinos si en verdad eres feliz.

El más pobre de los arroceros contestó que sí, y los servidores de Ananda le pidieron la camisa.

Pero él no tenía camisa.

Publicado en Varios

Comunidad,

 

atentos(as) ya que un grupo de científicos de la Universidad de Londres desarrolló una ecuación matemática en la que aseguran, se encuentra la clave de la felicidad en un momento determinado de la vida. 

De acuerdo al estudio, publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, los investigadores lograron con éxito predecir la felicidad de 18 mil postulantes al experimento, observando sus decisiones en el pasado y sus efectos posteriores, patrón que debería repetirse a lo largo de la existencia de un individuo.

De acuerdo al Dr. Robb Rutledge, responsable de la investigación, nuestro cerebro intenta razonar en base a la experiencia qué deberíamos hacer para obtener recompensas en el futuro, por lo que toda decisión, expectativa y resultado se analiza y transforma en información, que posteriormente se usa para tomar buenas decisiones con respecto a un escenario determinado. De esta forma, toda expectativa y recompensa se combina para calcular el actual momento de felicidad, expresable en un "índice" matemático.

Así, los científicos analizaron el comportamiento de 26 voluntarios en una tarea específica. En ella y en repetidas oportunidades, tuvieron que elegir entre distintos tipos de recompensas monetarias "arriesgadas" o "seguras", siendo monotoreados vía resonancia magnética y con preguntas sobre su nivel de felicidad. Posteriormente, probaron la ecuación en 18 mil personas utilizando un juego para smartphones Android y Apple llamado The Great Brain Experiment, que ya ha sido base de otros estudios similares.

Según la investigación, la fórmula permitirá predecir con exactitud si un individuo tiene algún tipo de desorden emocional y si le está afectando en su vida diaria, así como reconocer qué nos entrega más o menos felicidad. 

Rutledge afirma en base a los resultados que "siempre hay que considerar que la vida está llena de expectativas y si queremos ser felices, lo mejor es mantenerlas bajas". De esta forma, el resultado final podría superarlas, impactando positivamente en nuestro ánimo. Además, tendremos menos decepciones. 

Por ejemplo, si vamos a comer a un restaurante o tenemos una cita con alguien, la expectativa previa puede ser más alta que su desarrollo final, por lo que nos sentiremos decepcionados. Por el contrario, si tenemos un viaje y no esperamos mucho, probablemente seamos más felices si éste tiene un buen pasar. 

El investigador concluye afirmando que aunque no encontraron la clave para ser feliz, "al menos ya tenemos una pista por dónde comenzar".

 

Fuente: Proceedings of the National Academy of SciencesUniversity College LondonScience Daily ; Vía: tercera

Publicado en Psicología :: Arica

 

 Happiness is a warm gun…

John Lennon

La persecución de la felicidad es tal vez el mayor cliche cultural que nos acecha: las imágenes de sonrisas desbordadas que deambulan en redes sociales, los grandes hits musicales diseñados para celebrarla, los épicos finales felices de Hollywood, libros de auto-ayuda, sectas semi-místicas y coloquios ‘superacionales’ orientados a ayudarte a alcanzar esta experiencia. En Internet cada vez son más populares los instructivos, consejos, o rutas para ser feliz –incluso aquí hemos publicado textos como “Estos son los hábitos de las personas verdaderamente felices”, o “La atención presente es la clave de la felicidad”.  Sobrados son los ejemplos que tenemos de esta búsqueda masiva –por cierto aprovechada hábilmente por el mercado bajo la promesa de que, sí consumes, alcanzaras dicho estado.  Pero, ¿qué es la felicidad? ¿existe? y en caso afirmativo ¿es algo que puede ‘conseguirse’?

Disertar sobre la probable naturaleza de la felicidad sería tarea larga, polémica e inevitablemente imprecisa –quizá por que está diseñada para vivirse y no para describirse o demostrarse. Pero en todo caso ya lo intentamos alguna vez, hace un par de años, en el texto “Es probable que alcanzar la felicidad sea algo imposible”. Independientemente de esto, la ansiedad cultural por ser feliz resulta un tanto nefasta, en parte por que la felicidad no debiera considerarse como una ‘obligación’, como un criterio para determinar la riqueza de una existencia en particular y, ni siquiera, creo, debiera de postularse como un objetivo de vida. 

 

3 casos para reflexionar un poco

Recuerdo un estudio realizado por un psicólogo de la Universidad de Stanford, que comprobó que contemplar la felicidad ajena en Facebook nos deprime. Cito este ejemplo por que creo que ilustra un par de aspectos que distinguen a esta filosofía de vida pop, la cual podríamos denominar como el “be happy”. Repasemos brevemente lo que proyecta este fenómeno.

Por un lado, nos encontramos con que la felicidad debe, idealmente, demostrarse –es básico documentar tus momentos aparentemente felices y compartirlos. Creemos que por ver a una persona constantemente sonriente, por ejemplo una celebridad en las revistas de entretenimiento, esa persona no solo es realmente feliz, sino que lo es de manera consistente. Entonces, al ver en Facebook las fotos de mis “amigos” irradiando felicidad, tiendo a pensar que, como tal vez yo en ese momento no me encuentro en esa misma frecuencia, ellos son más felices que yo, y eso me deprime.

 

fuente: pijamasurf

Otro caso interesante es la campaña #100HappyDays, que reta a las personas a vivir diariamente, durante cien días, un momento feliz y a publicar en una red social la prueba, o el detonador, de ese momento. Si bien esta iniciativa apela a que los actuales ritmos de vida no te permiten tener tiempo para vivir momentos felices, pues no logras estar jamás en el aquí y ahora, una reflexión que parece pertinente, la frívola invitación a experimentar y documentar cien días de felicidad raya en lo patético. ¿Por qué tengo que acumular happy points durante poco más de tres meses y demostrarlo en mis redes sociales para que yo mismo me lo crea? ¿Qué pasa si un día simplemente no estoy en ánimo de vivir momentos felices y prefiero, por ejemplo, entregarme a la nutritiva elegancia de la melancolía? ¿Pierdo mis happy points? ¿Y si elijo guardar algunos de mis instantes de felicidad en un jardín secreto, y no ventilarlos en mi Twitter, entonces fracasé?

El tercer y último ejemplo que me gustaría citar es la aplicación Jetpac, por cierto creada para conmemorar el “Día Internacional de la Felicidad”, y la cual determina que países son los más felices de acuerdo al tamaño de las sonrisas de los retratos que usuarios de cada país publican en su Instagram. Entonces los que más sonríen, y los que sonríen más grande, automáticamente obtienen la distinción de “los más felices”.

 

 

Como podemos ver, los tres casos que hemos repasado tienen como hilo conductor la necesidad de demostrar ante otros la felicidad. Esto, en el mejor de los escenarios, me remite a que para avalar mi experiencia primero tengo que certificarla ante una comunidad externa, y entonces si creerla. Pero también podría remitirnos a una especie de competencia para ver quién es más feliz o a una angustia ante la naturaleza pasajera de dicho estado, lo cual me exige ‘inmortalizarla’ rápidamente en una fotografía.

Conclusión

Me cuesta creer que la felicidad es un estado externo, asequible, y contemplable. Además, pareciera que en todo caso es una experiencia que para encontrar no debe buscarse, sino simplemente resulta de un conjunto de acciones o actitudes que adoptas de forma acertada y entre cuyos beneficios se incluyen momentos felices.

En lo personal me parece mucho más atractiva “esa sobria calma que podríamos llamar ‘paz interior’ (algo así como contemplarnos frente a un espejo, en silencio, y degustar imperturbables el reflejo de todo el universo).” Y sinceramente no podría concebir una dinámica en la que yo documentó y comparto esos instantes en los que me siento tranquilo conmigo, con mi entorno, y con la interacción entre ambos.

Creo que la felicidad corresponde más a un estado efímero, que por momentos sube y, como tal, tendrá que bajar. De hecho Dostoievsky advertía que la felicidad es eso que experimentamos tras un encuentro con lo más profundo de la infelicidad, mientras que Jung afirmaba que, sin momentos de tristeza, la felicidad pierde cualquier sentido. Pero en todo caso, más allá de cuál sea tu opinión al respecto, te invito a no sentirte obligado a ser feliz, a no necesitar de una foto que documente tu momento feliz para considerarlo genuino, y a reflexionar sobre las maravillas de otros estados, por ejemplo la melancolía o, por qué no, la tristeza.

En fin, sonríe y, si lo logras, no olvides capturar el momento. 

Publicado en Articulos Interesantes

Esta publicación va porque comenzó un nuevo año y el 99,9% de las personas en algún momento hicimos un recorrido del 2011, lo bueno, malo, parendizajes, errores, etc y sacamos cuentas...luego nos proyectamos al 2012 en busca de mejorar el año previo e intentar ser más felices (o mantener el nivel de felicidad alcanzado), entonces...si vivimos anotando propósitos en busqueda de nuestra felicidad....¿por qué a veces cuesta tanto encontrarla? En CUVA te publicamos el siguiente artículo para leer un poco más de esta interesante temática...LA FELICIDAD Y SUS MITOS.

 

En Norteamerica, Gretchen Rubin -abogada que se convirtió en escritora, luego de darse cuenta de que lo que más quería era solo ser feliz-, se dedicó por un año a estudiar y aplicar en su vida los estudios que entregaban teorías de cómo sentirse mejor consigo misma, con el propósito de encontrar una respuesta más o menos definitiva de cómo acercarse a ese estado tan anhelado por la gente.

El resultado fue “The happiness project” un exitoso libro que propone distintas maneras de acercarse a la felicidad, para que cada persona estructure su propio proyecto para llegar a la meta.

Asimismo, Rubin cuenta con su propio blog en el que comparte sus conocimientos acerca del estudio de la felicidad y entrega semanalmente consejos para alcanzarla. Es ahí donde dio a conocer los diez mitos que pueden estar inconscientemente obstaculizando que llegues a ese estado de alegría plena que cada ser humano aspira tener.

Ahora en CUVA, republicamos los 10 mitos para que los tengas en cuenta:

1.- La gente feliz es molesta y estúpida: La felicidad ha tenido mala fama, desde que se asocia su presencia permanente en una persona a la escasez intelectual. Pero lo cierto es que Rubin señala que los estudios confirman que inteligencia y estar alegres son condiciones totalmente independientes.

De hecho, “la gente encuentra a las personas felices mucho más agradables que las menos felices”, recuerda la autora.  Y agrega a las personas que van con una sonrisa y buena disposición por la vida, se las ve como más amables, cálidas, menos egoístas e incluso más atractivas físicamente.

“Las personas felices tienen más amigos y más apoyo social que las menos felices. En cuanto al matrimonio, les es más fácil obtenerlo, permanecer en él, y se sienten más satisfechos”, sostiene.

2.- La gente tiene un nivel establecido de felicidad, así que, sin importar lo que les suceda, siempre volverán a su estado alegre de costumbre: La creencia indica que la felicidad depende de factores genéticos que harán que cualquier cosa que suceda, para bien o para mal, exacerbará algún estado anímico de manera momentánea, pero que pronto se regresará a su nivel habitual.

Según Rubin, esto es falso, ya que, si bien cerca del 40 o 50% dependerá de la genética, existen eventos que modificarán la felicidad permanente que una persona puede tener.

Por ejemplo, es mucho más fácil adaptarse a un matrimonio que a la viudez, y claramente, los acontecimientos que se eligen para la vida o que suceden por accidente, sí afectarán la percepción de alegría que una persona tenga.

3.- Botar la ira alivia: ¿Quién no ha gritado contra la almohada o ha perdido más de algún artículo hogareño, en un arrebatado intento por sacar la rabia que sentía en un momento? Según explica la autora, y guiándose por los estudios, este tipo de actitudes más que ayudar, hacen sentir peor. La razón: los humanos, más que actuar según los sentimientos, sienten según los actos que realizan.

“Estudios muestran que incluso una sonrisa artificial, inducida, trae emociones más felices, y un experimento reciente sugiere que las personas que usan botox son menos propensas a la ira, porque no pueden hacer los gestos de enojo”, asegura Rubin.

El consejo en este caso sería, más que buscar un desahogo de la ira, buscar un acto que te permita encontrar el sentimiento que desearías tener.

Muchas horas, cada día, somos invadidos con diferentes mensajes que nos intentan convencer sobre diferentes formas de alcanzar la felicidad a través de la adquisición de algún producto o servicio que mejorará nuestra calidad de vida y nos llevará a ese estado que todos anhelamos.

Hace algunos años, en la universidad de Wisconsin en EEUU se realizó un estudio que podía "medir" mediante la actividad cerebral, el nivel de felicidad de las personas, arrojando un resultado muy específico: La persona más feliz del mundo (medido hasta el momento) es Matthieu Ricard.

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